Arriba del todo mi firma a la izquierda y a continuación a su derecha el título Diario de un Nac Mac Feegle. Justo debajo pone blog personal. Todo ello en letras negras. Debajo de todo eso mi cabecera, alargada y estrecha, ocupa todo el ancho de la página: DIARIO DE UN NAC MAC FEEGLE escrito con la curva adecuada para que formen el símbólo del infinito. A su derecha una media luna que lo bordea. Colores verde, naranja y marrón claro. A la izquierda del todo y abajo una foto de mi cara dentro de un circulo en plan avatar, todo ello sobre fondo negro. Debajo de esta cabecera ya viene el texto en letras negras sobre fondo blanco. Abajo del texto en mayúsculas pone LEER COMPLETO EN y una mano que señala en la última fila de abajo soyaspieyque.com que está escrito con los colores de la cabecera y a su derecha el mismo infinito también de la cabecera. El texto central de la imagen dice: Una de las cosas de las que me estoy dando cuenta con las preguntas que me hacéis, es que el tema de las hipersensibilidades autistas es algo aún bastante desconocido. Voy a contaros un poco las mías (al menos de las que soy consciente) y cómo creo que funcionan. Capítulo I: el oído

Hipersensibilidad I

¿Qué es una hipersensibilidad? Si marcamos un estándar de lo que sea, todo lo que esté por encima de eso será híper y todo lo que esté por debajo será hipo. Por ejemplo, si tiene más calorías de lo considerado bueno será híper calórico. Si tú temperatura corporal está muy por debajo de lo sano entonces tendrás una hipotermia.

¿Por qué os cuento este rollo? Porque lo que se considera correcto en cuanto a vista, oído, olfato, etc. es lo que ven, oyen y huelen las personas con neurotipismo, que para eso son los que mandan parece ser.

Si nosotros vemos más, oímos más y olemos más, entonces nos dicen que eso está mal, que tenemos hipersensibilidades porque claro, lo correcto es lo que ven, oyen y huelen ellos (faltaría más). Ahora resulta que escuchar peor, oler peor, etc. es lo correcto. ¡Tócate los mismísimos!

Empezamos con el oído:

Yo puedo escuchar las agujas de un reloj, aunque esté lejos. Cuando veo una película con personas que padecen de neurotipismo, suben el volumen porque dicen que no se oye nada al que yo la tengo.

A menudo digo: ¡mira ahí viene fulanito por el pasillo! Me preguntan sorprendidos que como lo sé, coño pues porque lo estoy oyendo. Pues no, ellos no lo oyen.

Un día la psicóloga me comentó alucinada que un chico le había dicho que podía recrear una orquesta sinfónica en su cabeza, ver todos los instrumentos uno por uno, subir y bajar el volumen mentalmente como si fuera real… Pues claro, ah ¿pero que eso no lo hacemos todas las personas? Yo que sabía, para mí es algo súper normal.

A menudo le digo a la gente que no griten y me responden que no están gritando, que hablan así. Escucho perfectamente las conversaciones del despacho del otro lado del pasillo estando la puerta cerrada tanto la suya como la mía.

Otra cosa que sorprende mucho es que identifico canciones con 1 o 2 segundos. Yo pensaba que esto era normal hasta que vi que todo el mundo se sorprendía y me preguntaban que cómo lo hacía.

Ahora bien, ¿esto es todo tan bueno y tan estupendo? Pues no, para nada, todo lo contrario, solo da problemas.

¿Por qué?

Pues porque el mundo está construido al volumen neurotípico.

¿Cómo os sentiríais si tuvierais que vivir en un mundo donde todo estuviera regulado al volumen que necesita, por ejemplo, una persona con dificultades auditivas? ¿Quién no ha tenido alguna vez un familiar mayor que necesitaba poner la televisión a todo volumen? ¿Cómo os sentíais después de estar un rato allí?

Pues así nos sentimos los autistas, vivimos en un mundo donde el volumen está regulado por personas con (para nosotros claro) problemas auditivos (vosotros). Así que tenemos que vivir con vuestros petardos, vuestros fuegos artificiales, vuestros ruidos de las motocicletas, del tráfico, de las campanas de las iglesias…

Es horrible. Acabamos agotados, estresados y con mucha ansiedad que a veces desemboca en crisis. ¿Os imagináis aguantar horas y horas con esas cosas a un volumen insoportable? Pues así vivimos nosotros todos los días.

Estoy en un hotel ahora mismo y estoy oyendo roncar al de la habitación de al lado. Cada vez que entran o salen de su habitación me da un vuelco al corazón porque siento como que están entrando en la mía.

¿Os imagináis que el volumen del mundo lo reguláramos los autistas? Los neurotípicos necesitarías sonotone para enteraros de algo.

Sólo pedimos que haya un equilibrio, un mundo en el que todos podamos vivir, pero a día de hoy solo recibimos respuestas del tipo: no voy a dejar de hacerlo porque a ti te moleste.

¡Ojo! Esto no significa que me moleste el volumen alto. Me explico: los sonidos placenteros, cuanto más alto mejor. Es algo así como que percibimos mucho más alto, pero tanto lo bueno como lo malo. El sonido bueno y bonito para mí cuánto más alto, más bueno y más bonito, pero el sonido desagradable y molesto, pues cuanto más alto, más desagradable y más molesto.

Los sonidos que yo considero buenos me llevan al éxtasis a niveles que una persona que tiene neurotipismo no puede llegar, pero los sonidos que yo considero malos, me llevan a una ansiedad que a ellos nunca les va a llevar (claro, como no escuchan casi nada, ni se enteran).

Y hasta aquí, mi chapa de hoy. Espero que se haya entendido y os haya gustado.

Próximo capítulo: el tacto

¡Sed felices!

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